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Documentos Principales de la Obra Kolping
Directrices Ecología
Edición actualizada por la XXXIa Asamblea General - Mayo 2007, Alsópáhok / Hungría


DIRECTRICES ECOLÓGICAS


1.   Introducción

1.1   La concepción del hombre como punto de partida

Los objetivos y las actividades de la Obra Kolping se basan, de acuerdo con nuestro programa, en la persona y el mensaje de Jesucristo, la doctrina social de la Iglesia Católica y las intenciones y el modo de actuar de Adolfo Kolping. El punto de partida de la doctrina social católica es la concepción del hombre en que ella se fundamenta. La esencia del hombre, hasta ahora entendida bidimensionalmente como individuo y ser social, hoy se plantea tridimensionalmente, resultando de ello un concepto del hombre que abarca, a la vez, sus condiciones de individuo, de ser social y de un ser íntimamente relacionado con la naturaleza.


1.2   La concepción tridimensional del hombre

Mientras que la individualidad caracteriza al hombre como un ser único e irrepetible, su condición de ser social apunta a la interdependencia entre los hombres y a la responsabilidad de unos para con otros. Su dimensión de ser íntimamente relacionado con la naturaleza queda en evidencia a través del hecho de que se encuentra inserto en el medio ambiente, y a través de la responsabilidad que le cabe por este hecho.


1.3   La misión de la Obra Kolping

La Obra Kolping, en su calidad de asociación social católica, hace suya la misión de concientizar cada vez más a sus miembros en cuanto a su responsabilidad para con el medio ambiente, la cual emana de la íntima relación del hombre con la naturaleza. Al mismo tiempo, la Obra Kolping está en condiciones de desarrollar actividades e iniciativas modelo que puedan ayudar a la preservación del medio ambiente y a una forma responsable de intervenir en él, y es capaz de introducir estas iniciativas en los ambientes políticos.


2.   El problema

2.1   La amenaza al medio ambiente

En los últimos años, el hombre ha tomado conciencia de que, con su comportamiento, está destruyendo progresivamente el medio ambiente y con esto está arriesgando las bases de su vida. La destrucción ambiental ha tomado ya una dimensión tal, que científicos y políticos sostienen que en la actualidad habría que dar a la protección ambiental la misma importancia valórica que se le dio en el siglo pasado a la cuestión social.


2.2   La destrucción de las bases de la vida

La explosión demográfica y el grado alcanzado en los niveles de industrialización han dado lugar a una destrucción del medio ambiente que se está convirtiendo en un riesgo que amenaza incluso la vida humana. Al mismo tiempo, la desigualdad de condiciones económicas y la consiguiente pobreza de los habitantes del denominado Tercer Mundo, son causas adicionales del alto grado de destrucción ambiental. Así, por ejemplo, los bajos precios de las materias primas han derivado en un uso indiscriminado de recursos valiosos y no renovables y, de paso, han aumentado las cantidades de desechos. Los bajos ingresos de los habitantes del Tercer Mundo y la pobreza casi general, hacen que sectores cada vez más amplios de la población se vean obligados a cultivar áreas incluso ecológicamente sensibles, impulsando una destrucción del ambiente aún mayor debido a la erosión del suelo o a la destrucción de la selva tropical.

Independientemente de cuáles sean las causas, constatamos con una claridad cada vez mayor, que el grado de destrucción ambiental ha ocasionado daños, entre tanto ya irreparables, en muchos ámbitos, y que, poco a poco, van desapareciendo las bases de la vida del hombre. La extinción de muchas especies biológicas lleva a una reducción de la cantidad de información genética disponible, lo cual significa una disminución de las posibilidades de evolución genética en la naturaleza.


2.3   Repercusiones a nivel mundial

Los efectos de la destrucción del medio ambiente no se limitan a determinados espacios. La contaminación del aire y del agua, la destrucción de los bosques y el exterminio de especies animales y vegetales repercuten en el equilibrio ecológico en el mundo entero. El consumo excesivo de materias primas y el despilfarro de energía tienen efectos negativos para toda la humanidad.

Considerando las repercusiones a nivel mundial, es absolutamente objetable y condenable el hecho de que los empresarios cambien de lugar los centros de producción para liberarse de las exigencias que la legislación medioambiental les impone en determinados países. La pobreza reinante en muchos países, los altos índices de cesantía que allí imperan, así como también los intereses de lucro de las capas dominantes facilitan tal traslado de la producción. Este fenómeno creciente sólo puede ser contrarrestado mediante acuerdos a nivel de la Comunidad Internacional, en los que habría que velar para que los justos intereses económicos de los países en vías de desarrollo no se vean nuevamente perjudicados, unilateralmente, por acuerdos a nivel mundial.


2.4   La mentalidad equivocada

La crisis ambiental, que en la actualidad se vuelve cada vez más evidente, proviene en definitiva de una mentalidad equivocada. Durante mucho tiempo el hombre consideró a la naturaleza y al medio ambiente exclusivamente desde la perspectiva de la conveniencia, de la utilidad y del servicio. Sin embargo, cuando la naturaleza que rodea al hombre, su medio ambiente, se considera bajo el enfoque exclusivo de un objeto a explotar, es fácil perder de vista la responsabilidad delegada en el hombre para con la naturaleza y el medio ambiente.

El hombre que mirado desde una perspectiva cristiana, se halla inserto en la Creación Divina y debe asumir su responsabilidad para con ella, pone en peligro, cada vez más, su propia existencia. Aniquila o manipula una vida que debería estar en armonía con la creación, despreocupándose de un futuro digno para la humanidad, abortando masivamente vidas humanas, mostrándose renuente a aceptar el proceso de envejecimiento y a crear condiciones dignas para el momento de morir, preparándose para manipular el código genético de la vida. En la práctica, carece de respeto a la vida.


3.   La necesidad de un nuevo modo de pensar

3.1   Compartiendo nuestra vida con la naturaleza

La primera condición para una superación de la crisis ecológica es una nueva actitud hacia la naturaleza y el medio ambiente. El hombre debe tener claro que el destino de la humanidad está estrechamente ligado al destino de la naturaleza. Por esto debe reconocer su particular responsabilidad hacia la totalidad del medio ambiente y debe actuar en consecuencia. Debe liberarse de aquella actitud que contempla el medio ambiente, ante todo, bajo el enfoque de un objeto a explotar, y asumir una postura marcada por el respeto a la naturaleza. A futuro, tenemos que comprendernos como seres que mucho más que habitar dentro de un espacio llamado naturaleza, compartimos la vida con esta naturaleza.


3.2   Un nuevo estilo de vida

La preservación medioambiental no es únicamente responsabilidad de los políticos o de los científicos. Cada individuo contribuye con su comportamiento a la preservación o a la destrucción del medio ambiente. El estilo de vida de cada persona, su actitud y su responsabilidad son decisivos para el medio ambiente.

A pesar de que la gran mayoría de los hombres en las naciones en vías de desarrollo viven en la pobreza absoluta, actualmente el estilo de vida de los hombres en los países industrializados todavía está marcado, en muchos aspectos, por un afán de crecimiento material y de expansión de las posibilidades materiales. El hombre aún se halla fuertemente atraído por la comodidad y el confort, por el consumismo y por la posibilidad de movilizarse sin restricciones, y se caracteriza por tener relativamente poca consideración hacia la naturaleza.

Ante esto, debe surgir un nuevo estilo de vida, que se base, de manera primordial, en actitudes que prioricen el ser frente al tener, la dimensión cualitativa de la vida frente a la dimensión cuantitativa y el crecimiento humano frente al crecimiento material. El hombre debe orientar su estilo de vida respetando - en un espíritu de solidaridad con toda la humanidad - el valor propio de la naturaleza y preocupándose de las posibilidades de vida de las futuras generaciones.


3.3   Una conciencia ecológica

El hombre no dará este paso hacia un nuevo estilo de vida, a no ser que tome conciencia de cómo sus propias acciones determinan las condiciones de vida de toda la creación. Por esto, cada persona debe esforzarse por comprender mejor las interrelaciones ecológicas y a partir de ello actuar de una manera conscientemente ecológica.


3.4   Una nueva concepción del trabajo

No obstante, este actuar consciente en relación a la ecología, se requiere no sólo a nivel individual, sino que también a nivel del mundo laboral. Partiendo de una concepción del trabajo según la cual éste contribuye al desarrollo personal del hombre, presta un servicio a la comunidad y estructura el entorno, habría que considerar mejor el efecto del trabajo sobre el medio ambiente. En los tiempos actuales, la ética exige estructurar los procesos laborales de tal modo que se ocupe un mínimo de energía y se asegure un consumo económico de los recursos. También toda persona que participa en el proceso laboral, tiene una responsabilidad individual por un uso económico de los recursos y por una reducción de los desechos y desperdicios.


3.5   Compatibilidad de los sistemas económicos con la ecología

No sólo la estructuración del proceso laboral y el comportamiento de cada individuo en el mundo del trabajo repercuten sobre el medio ambiente, sino que también la estructuración de nuestro sistema económico. La economía y la tecnología están al servicio del desarrollo del hombre. Sin embargo, como el hombre depende de los contextos ecológicos, éstos deben ser considerados con mayor profundidad por la economía. El poder legislativo tiene que garantizar, mediante el marco legal pertinente, una economía social de mercado más orientada a objetivos ecológicos.


3.6   Conciencia ecológica también en el tiempo libre

El tiempo libre, que es cada vez mayor, y la industria orientada a satisfacer las necesidades que se derivan de las actividades de tiempo libre, contribuyen cada vez más a la destrucción del medio ambiente. Por esto, también se necesita un replanteamiento en la ocupación del tiempo libre. El tiempo libre debe ser reenfocado por el hombre como un espacio para un quehacer más creativo, un espacio para cultivar contactos sociales y un espacio para renovar las fuerzas que se requieren en la rutina diaria. La industria orientada al tiempo libre también tiene que considerar el marco de las condiciones ecológicas.


4.   Estímulos para la acción

4.1   Impulsos provenientes del mandato de la creación

Es evidente, en la actualidad, que la naturaleza y el medio ambiente están bajo amenaza; ya nadie pone en duda que su protección y recuperación son necesarias. El hombre tiene diversos motivos para actuar. Para cristianos, musulmanes y judíos, la opción por el medio ambiente recibe un estímulo adicional a partir de la fe en la creación. Dios creó el cielo y la tierra como obra ordenada según su plan y su divina voluntad creadora. El hombre, como imagen de Dios, junto con la creación recibió la misión de preservar y de imponer los derechos soberanos que Dios tiene sobre la tierra. Al haber sido creado, el hombre frente al creador es responsable de la creación que le ha sido confiada.

El fundamento del compromiso cristiano - en favor de un futuro digno del hombre en una tierra habitable - es la fe bíblica, según la cual el mundo es creado por Dios, es redimido por él y por él será llevado a la plenitud. En consecuencia, el hombre ha de preservar y de cuidar la creación y de procurar que las estructuras que él le da, estén de acuerdo con la voluntad del creador.


4.2   La alianza mundial por la justicia, la paz y la preservación de la creación

Las iglesias cristianas han puesto en marcha, en los últimos años, un proceso ecuménico que las ha llevado a contraer un compromiso mutuo, a formar una alianza en favor de la justicia, la paz y la preservación de la creación. En este marco, los delegados de la Asamblea Ecuménica Europea, que se celebró en Basilea / Suiza del 15 al 21 de mayo de 1989 bajo el lema "Paz en Justicia", consideraron como escándalo y crimen el hecho de que se siguieran causando daños irreparables a la creación, puesto que los tesoros de la tierra deben compartirse con las generaciones venideras y con todos los seres vivientes del futuro. Reconocieron que era necesaria una nueva relación solidaria entre el hombre y la naturaleza que lo rodea. Por ello, se comprometieron a adoptar un nuevo estilo de vida en sus iglesias, sociedades, familias y comunidades.


4.3   El interés propio del hombre

El hombre debe preocuparse del medio en que vive, también en aras de su propio interés. Con la destrucción del medio ambiente, el hombre, a largo plazo, se priva de las bases para su vida; a corto plazo, causa daños a su salud y pierde la naturaleza como lugar privilegiado para su recreación. Por esto es necesario que el hombre, más allá de prestar atención a su entorno inmediato, esté atento, en una actitud solidaria, a los efectos que pueda tener su manera de actuar a nivel más general. En su comportamiento, debe ponderar, bajo criterios éticamente responsables, entre sus propios intereses a corto plazo y la responsabilidad solidaria hacia sus congéneres y también para con las futuras generaciones.


5.   La posición particular del hombre

5.1   El lugar central del hombre

El respeto a toda forma de vida es la condición de una nueva mentalidad ecológica. No obstante, de entre los seres vivos, al hombre le corresponde una posición de privilegio y, en consecuencia, también una responsabilidad particular. Cada criatura tiene un significado propio de acuerdo al orden de la creación divina y como tal interpela al hombre en su responsabilidad ética. Sólo el hombre es a la vez portador y sujeto de responsabilidad. Al respecto, debe estar consciente de que la condición humana sólo puede desarrollarse a partir de la naturaleza. Es el hombre quien decide sobre la vida y la muerte de la naturaleza.


5.2   La protección de la vida humana en todas las etapas de la vida

El lugar central que ocupa el hombre en el orden de la creación exige una amplia protección de la vida humana en cualquier etapa de la vida; ésta, en parte, está contemplada dentro de los Derechos Humanos. Toda persona tiene derecho a vivir, tanto antes de nacer, como - una vez nacida - en cualquier condición de vida, como por ejemplo, discapacidad, vejez o enfermedad terminal.


5.3   El resguardo de la dignidad humana en la medicina reproductiva

A consecuencia del desarrollo de la medicina y de la tecnología en el ámbito de la reproducción humana, actualmente la vida humana puede ser manipulada. Todos los procedimientos que ofrece la medicina deben ser examinados y evaluados en cuanto a si corresponden a la dignidad del hombre y si proporcionan al embrión la dignidad propia de la vida humana. Por esto rechazamos la inseminación artificial extra corporal.


5.4   Los peligros de la tecnología genética

Las manipulaciones técnico genéticas en el óvulo humano fecundado constituyen una intervención aún mayor de la persona humana. Aquí se trata de una intervención a la identidad, a la individualidad única e irrepetible de la persona humana, razón por la cual, desde un punto de vista ético, esta manipulación no se puede justificar. El carácter personal de la vida humana exige una protección absoluta.


6.   La protección de la biodiversidad

6.1   La amenaza a los ciclos de vida

La calidad de vida y la posibilidad de vivir del hombre dependen también en gran medida de la diversidad del mundo vegetal y animal que constituye su entorno. La diversidad de lo creado no sólo es el reflejo de la gloria divina, sino que también es la base del funcionamiento permanente de los ciclos de vida. Sin embargo, en la actualidad la existencia de muchas especies vegetales y animales se ve amenazada o ha sido destruida, debido a la creciente contaminación del ambiente.


6.2   La preservación de la biodiversidad

La diversidad de especies vegetales y animales requiere de una protección especial por parte del hombre. Por esto, se hace necesario expandir, con urgencia, las áreas verdes protegidas, promover una agricultura basada en principios ecológicos, impedir los daños producidos por la contaminación de la tierra, los ríos, los lagos y los mares, así como del aire. Cada persona también de manera individual puede promover la protección de las especies vegetales y animales con su comportamiento, asumiendo su parte de la responsabilidad como corresponde (por ejemplo, en la ganadería y el cultivo de los campos y huertos, etc.) y evitando - por ejemplo, como excursionista o turista - la destrucción consciente o inconsciente del mundo vegetal y animal.


6.3   La protección de animales

A menudo, los animales son maltratados de manera irresponsable a raíz de experimentos que se realizan con ellos, o a través de una crianza de animales domésticos en condiciones inadecuadas. Por lo tanto, los experimentos con animales deben reducirse al mínimo indispensable para fines de investigaciones médicas. Asimismo, en la crianza masiva de animales debe evitarse el sufrimiento de estos.


7.   El manejo de los recursos

7.1   La energía

Una de las amenazas para el medio ambiente es producto del despilfarro en el uso de energía. El desenfrenado aumento del consumo de energía no sólo aumenta la contaminación de la tierra, del aire y del agua, sino que produce también, a través del calentamiento general, alteraciones climatológicas. Es urgente, por tanto, limitar el uso de combustibles fósiles no renovables (como son, por ejemplo, el carbón, el petróleo, el gas), y esto no sólo por respeto a las futuras generaciones, sino que también por razones generales de protección ambiental. La producción de energía nuclear - si bien es verdad que provoca una contaminación ambiental reducida - representa un alto riesgo de seguridad, por lo cual sólo bajo determinadas condiciones sirve para sustituir la falta de producción energética proveniente de combustibles fósiles. La utilización de energía renovable a partir del sol, del agua, del viento y de la biomasa, por una parte lleva a problemas de política medioambiental, y por otra parte no puede cubrir las necesidades de energía.

Aparte de una reducción del consumo de energía, existen - como alternativas a futuro - el aprovechamiento de la energía hidrógena y de la energía solar, así como la obtención de energía a partir de la fusión nuclear. La reducción necesaria puede conseguirse tanto con los avances tecnológicos y la reorganización de los procesos económicos, como mediante una modificación del estilo de vida personal.


7.2   Los desechos y la basura

Las montañas de basura, en continuo crecimiento, y la consiguiente contaminación de la tierra, del agua y del aire son evidentes, y cada vez son mayores las dificultades para eliminar tantos desechos. Por esto, urge hallar posibilidades para reducir la cantidad y evitar el aumento de la basura o para reutilizarla a través de procesos de reciclaje. Buscar una solución del problema a través de la exportación de la basura a países del Tercer Mundo, representa otra violación más del bien común internacional hacia el cual deben ser orientadas todas nuestras acciones.


7.3   Los problemas del tránsito vehicular

El tráfico vehicular privado y empresarial, en continuo aumento, es fuente de contaminación ambiental múltiple. Las medidas que se han adoptado en muchas lugares con el objetivo de reorientar la planificación urbana y el tráfico vehicular, considerando más espacio para peatones y ciclistas, deben seguir implementándose de manera consecuente. El mejoramiento de los sistemas de transporte público de cercanías también apunta en esta dirección, ya que sólo una densa red de transporte público, a precios reducidos, puede limitar el tráfico individual de manera eficiente. Igualmente, un traspaso del transporte de carga de la carretera al ferrocarril podría significar una considerable reducción de la densidad del tráfico. Para lograr este tipo de traspasos, tanto en el transporte de personas como en el de carga, deberían ofrecerse los estímulos económicos convenientes.

Aparte de todo esto, debe fomentarse una visión de las cosas que no considere a los hombres como seres con derecho a una casi omnipresencia, sino que acepte que se pueda vivir bien con un radio de acción limitado, siempre que éste se organice responsablemente. No sólo no son sostenibles a largo plazo determinados medios de transporte, sino tampoco podrá mantenerse un estilo de vida en que se está acostumbrado a movilizarse sin restricciones de ninguna clase. El tráfico debe existir para el hombre, no el hombre para el tráfico.


8.   Ámbitos de acción para la Obra Kolping

8.1   Formación y motivación

Un primer e importante paso para la solución de los problemas ambientales es una mayor información y explicación en relación a los efectos destructivos que provocan nuestros actos en el medio ambiente. Pese a las amplias informaciones difundidas por los medios de comunicación, muchos no están conscientes de las consecuencias que tiene para el medio ambiente su manera de actuar. Incluso, hay quienes, aún conociendo la interrelación entre el actuar humano y la destrucción medioambiental, muchas veces no actúan en coherencia con lo que saben cambiando su modo personal de actuar y su estilo de vida. En este contexto, se pierde de vista el hecho de que el individuo es la instancia decisiva para aplicar la ética ecológica. La Obra Kolping, como comunidad educativa, desea entregar a sus miembros y a la sociedad conocimientos sobre los problemas ecológicos y las causas que los provocan. Confrontando al hombre con su responsabilidad ante Dios por la creación y guiándolo hacia una espiritualidad de responsabilidad para con el mundo, la Obra Kolping puede despertar, tanto en sus miembros como en los demás cristianos, una motivación permanente para cambiar sus hábitos.


8.2   Acciones

No obstante, en cada individuo la comprensión y la buena voluntad para cambiar de actitud necesitan instancias de aprendizaje, para que a futuro puedan abrirse caminos hacia un modo de actuar consciente en materia ecológica. Los grupos y los eventos organizados a nivel de una asociación pueden servir como estas instancias de aprendizaje de nuevas actitudes para la vida cotidiana. En este contexto es importante procurar un uso económico de los recursos. En un plano más amplio, las Familias Kolping y otras agrupaciones de la Obra Kolping también pueden dar señales inequívocas frente a la opinión pública mediante acciones específicas en determinados ámbitos como, por ejemplo, la eliminación de basuras y desechos, la limpieza del paisaje y la materialización de iniciativas tendientes a la protección del paisaje y de la naturaleza.


8.3   Compromiso sociopolítico

A pesar de toda la importancia que tienen el comportamiento del individuo y las acciones organizadas por grupos interesados en la ecología, los problemas globales del medio ambiente sólo podrán solucionarse si a la vez se introducen los cambios adecuados a nivel económico y sociopolítico. La Obra Kolping considera que su tarea debe consistir en adquirir el suficiente nivel de conocimientos específicos, tanto en sentido global como determinados aspectos parciales, para poder participar de manera competente en el debate político sobre el medio ambiente, a fin de influir sobre las decisiones políticas que se tomen al respecto. En esto, la solución no radica en una condena general del progreso, sino que se trata de desarrollar una ética del progreso, que haga justicia a las necesidades del medio ambiente y que pueda sentar las bases para un modo apropiado de actuar a nivel político.


8.4   Protección ambiental inmaterial

La Obra Kolping, como asociación social católica, quiere subrayar, de manera expresa, el hecho de que junto a las tareas ecológicas que aquí se han expuesto y que pueden ser denominadas "protección material del medio ambiente", los temas y problemas de la "protección inmaterial del medio ambiente" son igualmente importantes. Dentro de este ámbito cabe mencionar especialmente: el respeto a la dignidad humana y el reconocimiento de la familia como valores fundamentales irrenunciables de la convivencia humana; la consideración de la dignidad del hombre y la objetividad en la discusión política, tanto a nivel verbal como a nivel de imágenes; los esfuerzos por la paz y la justicia a nivel de actitudes y acciones humanas. La Obra Kolping, como comunidad educativa y de acción, siempre hará suyos también los planteamientos en orden a lograr una protección de los valores inmateriales medioambientales, los integrará al debate público y, si fuera necesario, promoverá modificaciones legales en favor de ellos.


Acordado por el Consejo General, Roma, octubre de 1991
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