DIRECTRICES PARA EL SERVICIO PASTORAL EN LA FAMILIA KOLPING Y EN LA OBRA KOLPING
| Orientaciones para Asesores Eclesiásticos, responsables laicos del servicio pastoral, integrantes de los Directorios de las Familias Kolping y de los niveles superiores de la Obra Kolping |
1 Situación religiosa y eclesiástica actual
Vivimos en una era de pluralismo intelectual y espiritual, en que personas con orientaciones espirituales y religiosas distintas e incluso totalmente opuestas comparten un mismo espacio extremadamente reducido. Para los cristianos y los miembros de la Obra Kolping esto significa relacionarse diariamente con personas de otras creencias, personas escépticas y personas ateas, lo que los desafía a profesar abiertamente su propia convicción y a dar testimonio de su fe. Los cristianos no deben esconderse, sino que deben salir a la luz. Sin embargo, sólo podrán manifestar su fe de manera convincente si han aprendido a armonizar su vida religiosa conforme al espíritu de Cristo con su vida laboral y social y con su manera de actuar.
Los profundos cambios ocurridos en las últimas décadas en lo que se refiere a religión y sociedad, han provocado en muchos cristianos una crisis de su fe. Esta crisis se caracteriza, principalmente, por la creciente privatización e individualización de la religión y el distanciamiento de la Iglesia, lo que se manifiesta en la menor cantidad de personas que van a misa los domingos y en la deserción silenciosa de la Iglesia.
Esta situación religiosa y eclesial de los católicos también se hizo notar entre los miembros de la Obra Kolping. Por esto, la Obra Kolping no debe hacer caso omiso de la inseguridad religiosa de muchos de sus miembros. En el futuro, la Obra Kolping se verá cada vez más enfrentada a una situación catecumenal, es decir, a la falta de fe y a la inseguridad, porque se nos acercan cada vez más gente joven y también personas mayores que no provienen de familias religiosas o que crecieron en familias para las que la vida religiosa sólo consistía en ir a misa por tradición y por deber.
Nuestra tarea es, por un lado, lograr que la vida de nuestros miembros jóvenes y adultos se centre en el mensaje de Cristo y por el otro, integrarlos a la comunidad de vida de los cristianos y a la Iglesia. Es por ello que el trabajo de formación religiosa tiene un significado fundamental dentro de la Obra Kolping. El servicio pastoral requiere sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos comprometidos que asuman esta tarea esencial, en forma personal y fraternal.
2 La espiritualidad de Adolfo Kolping
2.1 El significado de la persona de Adolfo Kolping para la Obra Kolping
Lo que es la Obra Kolping, sólo se puede explicar cabalmente a partir de su historia, marcada por la persona, la voluntad y la obra de su fundador. Si queremos contribuir a la evangelización traspasando el legado y la misión de Adolfo Kolping al tercer milenio, debemos esforzarnos una y otra vez por comprender en profundidad su persona, su actitud espiritual y religiosa y su compromiso social.
A través de su beatificación, Adolfo Kolping se nos presenta de una manera nueva como un personaje profundamente religioso, es decir, como un hombre que irradia una espiritualidad cautivadora. Gracias a este hecho, la Obra Kolping, en comparación con muchos otras agrupaciones y comunidades religiosas e ideológicas, tiene la ventaja de recibir su energía vital no sólo de ideas y programas, sino también de la personalidad de su fundador.
2.2 La espiritualidad de Adolfo Kolping
La vida de Adolfo Kolping - su camino y su voluntad expresada en palabra y acción - se entiende sólo a partir su visión de Dios y del hombre. Su preocupación por el hombre se fundaba tanto en la fe como en la dignidad del ser humano como imagen de Dios.
2.3 Adolfo Kolping - guía y modelo del servicio pastoral
En 1980, el Papa Juan Pablo II pronunció las siguientes palabras ante la tumba de Adolfo Kolping en la Iglesia de los Minoritas en Colonia: "La Iglesia actual necesita guías y modelos como Adolfo Kolping". Sí, todos podemos ver en Adolfo Kolping un guía y modelo para nosotros, porque él nos mostró en su tiempo la manera de realizarnos como cristianos en la Iglesia y en el mundo de hoy. Esto determina también las características del servicio pastoral en la Familia Kolping y en la Obra Kolping.
Consecuencias fundamentales
Con el fin de que el trabajo dentro de la Familia Kolping y de la Obra Kolping surta efectos en la Iglesia y en la sociedad de acuerdo con el tiempo actual, los miembros deberán ser guiados hacia una relación más profunda y más actualizada con la persona, las ideas y la obra de Adolfo Kolping. Para ello no basta la forma tradicional de transmitir conocimientos.
3 La espiritualidad de la Familia Kolping y de la Obra Kolping
3.1 Fundamentos de la espiritualidad Kolping
La espiritualidad de la Familia Kolping y de la Obra Kolping se basa en la persona y mensaje de Cristo, en la Doctrina Social Católica y en la vida y obra de Adolfo Kolping.
La espiritualidad Kolping surge de la espiritualidad cristiana general, la cual - al preocuparse por el hombre y por los problemas y necesidades sociales actuales - se convierte en una espiritualidad Kolping específica.
Esta espiritualidad se palpa y se concreta en la existencia creyente de cada uno de los miembros, en el trabajo de la Familia Kolping local y en el compromiso de la Obra Kolping con asuntos importantes en el campo social y político. Forma parte de la respuesta redentora de la Iglesia a la búsqueda y a las inquietudes del hombre actual.
3.2 Rasgos característicos de la espiritualidad Kolping
La espiritualidad Kolping se expresa en la convicción de las hermanas y los hermanos Kolping, no sólo de vivir su fe en la Iglesia y con la Iglesia, sino incluso de ser ellos mismos la Iglesia. Para cada miembro y para la Familia Kolping ello significa concretamente, pertenecer a una comunidad eclesial - generalmente, una parroquia - y contribuir al desarrollo de la misma.
La espiritualidad Kolping consiste, principalmente, en la unión viva entre una actitud esencialmente religiosa y un modo de actuar a partir de la fe que se origina en la comunidad y que - a su vez y de múltiples maneras - contribuye a construir la comunidad.
La espiritualidad dentro de la Familia Kolping y en la Obra Kolping no es excluyente, sino que integradora. La exclusión denotaría una actitud poco cristiana. La Familia Kolping y la Obra Kolping deberán servir de guía convincente y de compañía confiable para los hombres que buscan respuestas.
Un aspecto fundamental de la espiritualidad Kolping es la posición sensible y responsable en el área social, la actitud abierta para los problemas sociales y la disposición especial a asumir un compromiso concreto.
3.3 Formas de expresión de la espiritualidad Kolping
Como elementos importantes de una manifestación de la espiritualidad Kolping en la práctica se pueden nombrar los siguientes:
Comunidad de carácter familiar
El carácter familiar es un elemento imprescindible de nuestra Asociación, porque gracias a este carácter cada miembro de una Familia Kolping y de la Obra Kolping se siente como en casa. En este tiempo de un creciente aislamiento y anonimato dentro de la sociedad de masas, la vivencia de comunidad familiar cobra cada vez más significado. El carácter familiar es una meta alta que no se da por sí mismo sino que se consigue y se asegura gracias a los esfuerzos de todos los que forman la comunidad.
Comunidad que acompaña la vida
La expresión "comunidad que acompaña la vida", significa que nuestra Asociación permite la afiliación de por vida, pasando por todas las edades. Además, es una expresión de ese enfoque integral que Adolfo Kolping enfatizó reiteradamente como un elemento importante del trabajo de su Asociación. La "comunidad que acompaña la vida" exige una actitud abierta hacia todos los sectores y todas las clases sociales. Por tal razón, el trabajo de la Obra Kolping no deberá restringirse a ámbitos determinados, aunque es necesario establecer ámbitos prioritarios de acuerdo con las posibilidades y necesidades existentes.
Comunidad que comparte un mismo camino
Otro rasgo de la espiritualidad Kolping es el enfoque de la Familia Kolping y de la Obra Kolping como "comunidad que comparte un mismo camino". Como pueblo de Dios, nosotros y la Iglesia compartimos el camino con aquél que se encuentra entre nosotros y dice de sí mismo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Juan 14, 6). Para la Familia Kolping, este "camino compartido" significa acompañar y ayudar tanto a sus miembros como a aquellos que no son miembros, porque se basa en la solidaridad y en la consideración de los intereses y necesidades de cada persona. Como comunidad que comparte un mismo camino, la Familia Kolping deberá estar abierta a todas las personas y buscarlas en medio de las realidades de su vida. Para lograr esto, la vida y la acción de la Familia Kolping deben trascender el círculo de sus miembros. El "camino compartido" exige, sobre todo a los líderes Kolping, un gran sentido de responsabilidad y una gran capacidad de cooperación.
Comunidad de formación y acción
La expresión "comunidad de formación y de acción" significa que la vida y obra de la Familia Kolping y de la Obra Kolping se manifiestan en diversas formas. Se refiere principalmente a tres ámbitos ya establecidos por Adolfo Kolping mediante su programa pedagógico: trabajo de formación, acción, recreación en comunidad.
3.4 Consecuencias para el trabajo en la Familia Kolping y en la Obra Kolping
4 El servicio pastoral del Praeses en la Familia Kolping y en la Obra Kolping
4.1 Aspectos fundamentales
4.1.1 El Praeses como hermano que apoya la dimensión espiritual
La responsabilidad por la vida espiritual en la Familia Kolping les compete a todos los miembros. El sacerdote colabora en esta tarea a partir de su responsabilidad específica como Praeses. Esta participación del sacerdote es, desde los principios, un rasgo característico de la Obra Kolping que subraya los lazos estrechos que unen la Asociación a la Iglesia.
Como amigo y compañero de camino, el Praeses deberá definir las directrices espirituales básicas de todos los trabajos de la Asociación para lograr una Iglesia fraternal.
El cargo de Praeses deberá ser ejercido, por regla general, por una persona que ha recibido las sagradas órdenes (sacerdote, diácono). Ello rige aún en vista de la falta de sacerdotes y de la frecuente sobrecarga de trabajo de los pastores.
4.1.2 El Praeses como hombre de oración y anunciador de la Buena Nueva
El Praeses es modelo de un hombre de oración para su Familia Kolping. Diariamente deberá ofrecer ante Dios su vida y la vida de las personas que le fueron confiadas. Junto a él, la Familia Kolping deberá experimentarse a sí misma como comunidad de oración: él deberá prepararla y alentarla para la oración con y en la familia.
Ser hombre de oración también significa para el Asesor, acompañar a los demás en su propia oración, familiarizarlos con nuevas formas y nuevos contenidos de orar y enseñarles a expresarse ante Dios sobre su propia vida.
La eucaristía es la fuente y el momento culminante de la oración y de la celebración en la comunidad. No obstante, también deberán cultivarse todas las demás formas de liturgia y, en particular, la celebración de los sacramentos, dado que todas las formas en conjunto contribuyen al crecimiento espiritual de la comunidad y la capacitan para su misión en el mundo.
Como pregonero y primer discípulo de la Buena Nueva, el Praeses deberá esforzarse por despertar un interés auténtico por la formación religiosa y espiritual y por enseñar caminos para poner en práctica en la vida cotidiana el mensaje del evangelio. Por esto, en los tiempos de hoy, el Praeses ya no deberá "dictar charlas religiosas" en el sentido tradicional, sino que deberá hacer lo posible para ofrecer ayudas existenciales empleando múltiples formas de comunicación, como por ejemplo, conversaciones espirituales, meditaciones, seminarios y cursos de formación religiosa, ejercicios espirituales, retiros y muchas otras más.
4.1.3 El Praeses como amigo y compañero de camino
Entre los miembros Kolping también hay personas en búsqueda de respuestas, a quienes les resulta difícil identificarse con la fe y con la Iglesia. Ello se manifiesta aún más en personas que si bien se acercan a la Obra Kolping, se mantienen con dudas respecto a la decisión de afiliarse.
Aquellas personas son las que necesitan nuestra especial dedicación y ayuda. A menudo buscan el contacto con la Familia Kolping, porque esperan de ella, precisamente, una ayuda para solucionar sus problemas existenciales. Para eso necesitan el apoyo de un acompañamiento espiritual. Al asumir el Praeses el rol del acompañante, se le abre la posibilidad de entregar a aquellas personas una nueva experiencia de Iglesia y de facilitarles un nuevo acceso a la fe y la religión. Para lograr esto, se requiere que el Praeses se interese por los problemas cotidianos de la gente, por ejemplo, en su matrimonio y su familia, en su profesión y trabajo. Muchas veces, ya es una gran ayuda para los afectados el solo hecho de saberse acogidos y tomados en serio con sus preocupaciones.
4.2 El alcance de la tarea del Praeses
La función y la labor del Praeses requieren tanto de una constante reflexión en el contexto del desarrollo de la Iglesia y de la Asociación, como de una definición de sus tareas de acuerdo con los distintos niveles dentro de la Asociación.
4.2.1 Preocupación por la unidad dentro de la diversidad
El Praeses tiene especial responsabilidad por la unidad de la Familia Kolping y la Obra Kolping. Mantener la unidad, siguiendo en esto el ejemplo que Jesucristo nos dio, es imprescindible para los cristianos. Por esto, el Praeses deberá preocupar que no se repriman las diferencias de opinión, sino que sean discutidas de tal manera que ayuden a construir la comunidad y desemboquen de nuevo en la unidad.
4.2.2 Preocupación por el sentido de pertenencia a la Iglesia
Como responsable de la unidad dentro de la Familia Kolping, el Praeses también deberá preocuparse de que sus miembros lleven una vida conforme a su condición de hijas e hijos de la Iglesia.
Este es un aspecto esencial de la espiritualidad Kolping. Los miembros de la Obra Kolping están conscientes de que ellos mismos constituyen la Iglesia. Este sentido de pertenencia a la Iglesia exige actitudes, a la vez, solidarias y críticas frente a la Iglesia como institución.
4.2.3 Preocupación por la relación con la comunidad parroquial
El Asesor, junto con el Directorio, desempeña una función importante en la relación de la Familia Kolping con la comunidad eclesial local. La Iglesia es el pueblo de Dios en camino que se autorrealiza a través de una comunidad cristiana concreta, entendida, principalmente, como un organismo de células vivas o una agrupación de diversas comunidades pequeñas. Caminando en comunidad, los cristianos deben aprender a convivir, a compartir su fe y a acompañar, de manera convincente, a otras personas en su caminar por la vida.
Las asociaciones en la Iglesia se entienden como una forma organizada comunitariamente de vivir el cristianismo. Por consiguiente, la Familia Kolping deberá desenvolverse, en lo posible, dentro de una comunidad parroquial concreta, aportando lo suyo al proceso de vida de esa comunidad. Sin embargo, al formar parte de una asociación más grande, la Familia Kolping no puede reducir su vida y sus actividades al ámbito parroquial.
Una de las tareas de la Familia Kolping consiste en capacitar a sus miembros para la participación activa en la vida de la comunidad parroquial, cumpliendo así con su función misionera y su responsabilidad social y pastoral. En este contexto, será importante, en primer término, fomentar tanto el desarrollo personal de cada individuo como la conciencia común de que todos los cristianos participan en la función misionera de la Iglesia.
La Familia Kolping como comunidad en camino, arraigada en la fe, con su preocupación por el hombre y sus problemas, puede ofrecer una base realista y práctica para la pastoral parroquial. Gracias al programa social que la caracteriza y a su puesta en práctica, la Familia Kolping está en condiciones de brindar un aporte especial e importante a la vida de la comunidad.
4.3 Aspectos principales de la puesta en práctica
En el desempeño de sus funciones, es de desear que el Praeses se deje guiar por las recomendaciones siguientes:
4.3.1 El Praeses deberá dirigir y orientar
El Praeses deberá tomarse el tiempo necesario para participar activamente en el trabajo del Directorio, con el fin de que los órganos directivos tanto de la Familia Kolping como de los niveles superiores cumplan con su responsabilidad específica de ser también "instrumentos de la pastoral".
El conflicto generacional, la envidia, la ambición exagerada y otros factores similares pueden enturbiar rápidamente la atmósfera en una Familia Kolping y especialmente en el Directorio. Buscar los compromisos viables facilitando las conversaciones, suavizando las tensiones, aclarando los malentendidos es una de las tareas más específicas del Asesor.
4.3.2 El Praeses deberá coordinar y delegar
El Praeses no debe y no puede encargarse de todo. Dado que los otros miembros del Directorio y, a veces, también otros laicos, especialmente encargados, comparten con él la responsabilidad por el servicio pastoral, el Praeses deberá delegar en ellos parte de su tarea pastoral. Todos aquellos que han sido bautizados y confirmados comparten la responsabilidad por el crecimiento del reino de Dios. Por consiguiente, el Praeses - confiando en el sentido de responsabilidad de los laicos y en la vocación propia de ellos para el apostolado - deberá ser capaz de entregarles a ellos algunas de las tareas pastorales.
4.3.3 El Praeses deberá entusiasmar y alentar
Los preceptos de Dios no son restrictivos, sino que sirven de guía para vivir la vida en plenitud. Por esto, será importante transmitir la confianza en la palabra de Dios a las personas que se encuentren en una situación de duda o en un proceso de búsqueda, con el fin de que escuchen y entiendan esa palabra y la apliquen a su propia vida. A esto ayudará mucho que el Praeses sea capaz de entusiasmar, alentar y acompañar, estando a disposición y al alcance de aquellos que lo necesiten.
5 El servicio pastoral de los
responsables laicos en la Familia Kolping
5.1 La función de los responsables laicos para el servicio pastoral en la Familia Kolping
Quedó de manifiesto que el servicio pastoral en la Familia Kolping y en la Obra Kolping no sólo es responsabilidad del Praeses como sacerdote o diácono, sino también de los laicos. El Concilio Vaticano II se refiere a este punto en los siguientes términos:
"Y si es cierto que algunos, por voluntad de Cristo, han sido constituidos para los demás como doctores, dispensadores de los misterios y pastores, sin embargo, se da una verdadera igualdad entre todos en lo referente a la dignidad y a la acción común de todos los fieles para la edificación del Cuerpo de Cristo" (Lumen Gentium, nº 32).
Siguiendo la idea del Concilio, los laicos deberán ser integrados como colaboradores en el acompañamiento pastoral de las Familias Kolping y de la Obra Kolping, y esto por su propia vocación y no, en primer lugar, por una situación de emergencia, como por ejemplo, la falta de sacerdotes o la sobrecarga de trabajo de los sacerdotes y diáconos. Una manera de institucionalizar la responsabilidad de los laicos respecto al servicio pastoral en la Familia Kolping, puede ser la designación de encargados laicos que, previo acuerdo con el Praeses o en reemplazo del mismo, asuman tareas pastorales.
Podrían desempeñarse en esa función tanto hombres como mujeres, como por ejemplo, miembros Kolping especialmente idóneos, religiosos o religiosas, profesoras y profesores de religión, teólogos laicos u otros agentes pastorales. En lo posible, ellos deberán ejercer su cargo para la Familia Kolping en estrecha colaboración con el sacerdote responsable de la parroquia a la cual pertenece la Familia Kolping.
5.2 La función del encargado pastoral laico dentro del Directorio
El encargado laico del servicio pastoral forma parte del Directorio de la Familia Kolping. Deberá desempeñar sus funciones de acuerdo con su misión y de manera análoga a las funciones del Asesor.
5.3 La designación del encargado pastoral laico
Los responsables laicos para el servicio pastoral serán elegidos por la Asamblea de Miembros de la Familia Kolping o designados por el Directorio. Es de desear que también ellos, al igual que el Asesor, reciban su misión del obispo competente.
6 La responsabilidad pastoral del Directorio en la Familia Kolping y en la Obra Kolping
6.1 El significado de los laicos para el servicio pastoral
en la Familia Kolping y la Obra Kolping
De acuerdo con la autoconcepción de la Obra Kolping como asociación social católica y en consideración de la vocación particular de los laicos para el apostolado social, conforme al Concilio Vaticano II, todo el Directorio participa en la responsabilidad por el servicio pastoral en la Familia Kolping. Lo mismo rige para los Directorios de los otros niveles de la Obra Kolping con sus respectivas agrupaciones e instituciones.
El Directorio deberá trabajar en equipo, no sólo encargándose de las tareas organizativas y técnicas, sino que también cumpliendo con su misión pastoral que consiste en unir la evangelización con el servicio al mundo. En este aspecto, el Directorio, en el ámbito de las actividades pastorales, presta un servicio valioso a la comunidad parroquial y más allá. Por esto, los miembros del Directorio - aunque no sólo ellos, sino también otros colaboradores - deben recibir una formación adecuada con el fin de que sean capaces de contribuir a la transmisión de la fe.
Otra tarea del Directorio consiste en capacitar a los miembros de la Familia Kolping para que colaboren eficientemente en las actividades parroquiales. Se trata de apoyar el crecimiento personal del individuo y de fomentar la conciencia colectiva de la misión de todos los cristianos. La Familia Kolping como grupo, tiene una función misionera y una responsabilidad social y pastoral frente a su entorno cercano, al cual pertenece la parroquia.
6.2 Prerrequisitos para la misión pastoral
Para cumplir con las tareas del Directorio en la Familia Kolping, es indispensable que los integrantes lleven una vida basada en la fe y en el amor a la Iglesia.
Por esto es importante que previo a nuevas elecciones, el presidente en ejercicio, el Praeses y los responsables laicos para el servicio pastoral se preocupen juntos, de encontrar candidatos aptos para los cargos en el Directorio.
6.3 Ámbitos de la misión pastoral del Directorio
6.3.1 "Martyría": dar testimonio
Para anunciar la Buena Nueva y para transmitir la fe a través del trabajo de formación religiosa, lo que importa es el testimonio personal, no el cargo que alguien ostenta.
Sólo podrá entregar testimonio de fe aquél que realmente está convencido de su fe. Por esto, la Familia Kolping deberá ser una "escuela de discípulos", en que cada uno pueda ampliar sus conocimientos religiosos y profundizar su fe. Los integrantes de los Directorios de todos los niveles de la Obra Kolping son responsables de que el programa de formación religiosa sea lo más amplio posible. Coloquios religiosos, charlas, seminarios, veladas, círculos de lectura bíblica, encuentros de oración, retiros, meditaciones, ejercicios espirituales individuales o en familia y otras actividades similares constituyen una dimensión imprescindible en la vida de una Familia Kolping. En ese contexto, deberá procurarse que la entrega de conocimientos religiosos siempre a la vez sea anuncio del mensaje de fe, siendo importante que tanto la elección de los temas como la forma de presentarlos correspondan a criterios de actualidad y faciliten la comprensión por parte de los destinatarios.
6.3.2 "Leiturgía" - celebrar los servicios litúrgicos
Es de desear que todo el Directorio se preocupe de la preparación de los distintos servicios litúrgicos que la Familia Kolping celebra en el transcurso del año o sola o unida a la comunidad parroquial. Las diferentes tareas que deban asumirse durante una celebración determinada, pueden distribuirse entre los miembros del Directorio, de manera que para todos los asistentes se manifieste la responsabilidad pastoral especial del órgano directivo.
El Praeses o los encargados laicos del servicio pastoral deberán, además, procurar que los integrantes del Directorio sean capaces de preparar y dirigir en responsabilidad propia celebraciones de la Palabra u otras celebraciones litúrgicas.
También sería deseable que el Directorio de la Familia Kolping se preocupara de que en su respectiva Familia Kolping a lo largo del año litúrgico se cultivaran las costumbres y tradiciones de religiosidad popular, aprovechando, sobre todo, las ocasiones especialmente propicias para ese fin, como por ejemplo, los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Semana Santa, las festividades de Nuestra Señora y de los Santos y otras oportunidades más.
7 El ejercicio de la responsabilidad pastoral en los niveles superiores de la Obra Kolping
El trabajo de la Asociación se basa en la Familia Kolping local que generalmente pertenece a una parroquia. Varias Familias Kolping vecinas pueden formar una Asociación de Distrito. Todas las Asociaciones de Distrito dentro de una diócesis - o a falta de Asociaciones de Distrito, todas las Familias Kolping de una diócesis - pueden formar una Asociación Diocesana. En el caso de que en algún país soberano exista un mínimo de diez Familias Kolping, puede constituirse una Federación Nacional. Todas las Federaciones Nacionales de un continente pueden formar un Equipo de Trabajo Continental.
La colaboración entre los diversos niveles dentro de la Obra Kolping sólo será posible si se observan los principios básicos de subsidiaridad y solidaridad. Las asociaciones existentes en cada uno de los niveles anteriormente especificados, empezando con la Familia Kolping local, tienen derecho a recibir el apoyo de las asociaciones de los niveles superiores competentes en cada caso. Esta estructura debe aplicarse también al ámbito del servicio pastoral y de la responsabilidad pastoral.
7.1 La Asociación de Distrito
Para el servicio pastoral a nivel de un distrito, dentro de una diócesis, rige lo expuesto en relación con la Familia Kolping local. Los niveles superiores de la Obra Kolping deberán intensificar su apoyo al trabajo pastoral precisamente en el ámbito de las Asociaciones de Distrito, para que éstas, a su vez, puedan ayudar a las Familias Kolping que - abandonadas a su suerte - muchas veces no están en condiciones de responder plenamente a su propia responsabilidad pastoral. Por esto, el Praeses y el Directorio de la Asociación de Distrito tendrán que velar por el cumplimiento del servicio pastoral en las Familias Kolping locales que pertenecen a su distrito. Para tal objetivo se ofrecerán ayudas en forma de literatura, materiales de trabajo, cursos de formación, etc.
7.2 La Asociación Diocesana
Adolfo Kolping buscó la conexión de su obra con las estructuras eclesiásticas mediante la creación de Asociaciones Diocesanas. A ello se debe el significado especial de éstas para el servicio pastoral que por esto, a ser posible, siempre debería estar en manos de un sacerdote como Praeses diocesano.
El Praeses Diocesano será elegido por el órgano competente a nivel diocesano que puede ser la Asamblea Diocesana o en su reemplazo, el Directorio Diocesano. En todo caso deberá ser confirmado en su cargo por el obispo.
El Praeses Diocesano se encarga de coordinar los asuntos que así lo requieran, entre por una parte, las Familias Kolping y las Asociaciones de Distrito que existan en la diócesis, y por otra, el obispo diocesano. Por esto, le cabe una especial responsabilidad por la Obra Kolping frente al obispo. Su tarea principal deberá ser el fortalecimiento de sus hermanos sacerdotes y diáconos y de los agentes pastorales laicos a nivel local y de distrito, entregándoles a ellos "luz y fuerza espiritual" (Conc. Vat. II - Gaudium et Spes, nº 42).
7.3 La Federación Nacional
Tal como el Praeses Diocesano tiene esa responsabilidad señalada frente a su obispo, el Praeses Nacional se responsabiliza por la Obra Kolping ante la conferencia episcopal de su país. Además, el Praeses Nacional se responsabiliza particularmente, junto con el Directorio Nacional, por el servicio pastoral dentro de la Federación Nacional. Por esto resulta fundamental que - en lo posible - el cargo de Praeses Nacional sea desempeñado por un sacerdote especialmente idóneo.
En lo concreto, al Praeses Nacional, junto con el Directorio Nacional, le compete - aparte de velar por la unidad de su Federación Nacional - organizar y ofrecer cursos de formación religiosa, elaborar y poner a disposición de los agentes pastorales materiales de trabajo para la formación religiosa, difundir las ideas de Adolfo Kolping y sugerir su puesta en práctica.
7.4 La Obra Kolping Internacional
Todos los niveles y todas las agrupaciones de la Obra Kolping se unen en la Obra Kolping Internacional cuyo máximo representante es el Praeses General que por su calidad de sucesor de Adolfo Kolping debe ser sacerdote. Junto con los demás órganos generales - la Asamblea General, el Consejo General y el Directorio General - el Praeses General dirige la Obra Kolping Internacional.
Las tareas pastorales del Praeses General están definidas por lo dicho en el art. 49 de los Estatutos Generales*): "El Praeses General es el responsable de la orientación pastoral de la Obra Kolping. De manera especial, le corresponde la orientación espiritual de la Obra Kolping y de sus distintas agrupaciones en base al Evangelio de Jesucristo y a la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Asume la representación interna y externa de la Obra Kolping."
Observación final
A todos los que comparten la responsabilidad por del servicio pastoral en la Familia Kolping y en la Obra Kolping, Adolfo Kolping los interpela diciendo: "El cristianismo no consiste en palabras bonitas y frases huecas. Debe practicarse activamente, asumiendo compromisos y sacrificios, de modo que su perfil se manifieste también hacia fuera y contagie el contexto social."
Acordado por el Consejo General, Oberwesel / Alemania, marzo de 1994
____________________________________ *) En la versión 2002 de los Estatutos Generales, la cita corresponde al art. 53.

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