Pbro. Axel Werner, Praeses General de la Obra Kolping Internacional

Lo que aún falta por recorrer en el camino
hacia la canonización del Beato Adolfo Kolping
pic



Estimadas amigas y estimados amigos Kolping en el mundo entero:

Todos los miembros Kolping que participaron el 27 de octubre de 1991 en Roma en la solemne ceremonia de beatificación de Adolfo Kolping, recordarán ese día para siempre. En esa fecha, Adolfo Kolping, el "Padre de los Artesanos" fue elevado "al honor de los altares"; así lo expresa solemnemente la fórmula de beatificación. En esa ocasión, el Santo Padre declaró públicamente lo que ya estaba claro hacía tiempo en los corazones de muchas personas. La Iglesia Católica reconoce la vida ejemplar y la extraordinaria obra de Adolfo Kolping y ruega por su intercesión ante Dios, porque está segura de que Kolping, redimido por la misericordia divina, ya tiene el privilegio de ser un miembro de la Iglesia Celestial. En ese sentido, le compete exclusivamente al Santo Padre otorgar la autorización para que se venere oficialmente en la Iglesia a un "siervo de Dios" y establecer el modo en que se lo venerará. En el caso de nuestro fundador, la veneración se limita a un territorio determinado. El Papa Juan Pablo II autorizó la veneración para las localidades donde Adolfo Kolping vivió y actuó. En estos lugares, se convoca especialmente a todos los creyentes a rogar por la intercesión del "beato". El Papa autorizó la mención del nombre de Adolfo Kolping en la Sagrada Misa y en la Liturgia de las Horas de la Iglesia a través de la autorización de un "Proprium" (es decir, textos litúrgicos propios en el día del aniversario del beato, como la oración colecta y las lecturas). Además, el Papa invita a la veneración de las reliquias del beato, y con autorización previa, iglesias y capillas pueden llevar el nombre del "Beato Adolfo Kolping" . Entretanto, la vida y la obra de Adolfo Kolping se conocen en más de cincuenta países del mundo. Las ideas del Padre de los Artesanos les ayudan a cada vez más personas - en especial, en Europa del Este, Africa, Asia y América Latina - a descubrir una nueva perspectiva de vida. En esos países, va aumentando el anhelo de nuestros hermanos y hermanas Kolping de poder venerar a "su Padre Kolping" por fin, como "Santo". Sin embargo, por buenas razones los obstáculos en el camino hacia una canonización no son pocos. Un "Postulador", a quien se encomienda esa tarea, debe lograr el éxito del proceso de canonización ante la congregación vaticana competente. Ese proceso tiene como objetivo, presentarle al Santo Padre una propuesta para su evaluación, que - dentro de lo humanamente posible - esté libre de errores y sea confirmada, como mínimo, por "un milagro atribuido a la intercesión" del futuro santo, con el fin de que, en una "decisión personal e inapelable", el Santo Padre añada al beato Adolfo Kolping a la lista de los santos venerados en la Iglesia. De ese modo, estaría permitido venerar a Adolfo Kolping en todo el mundo como santo. Se ampliarían los textos propios del día del aniversario del Santo para la Sagrada Misa y la Liturgia de las Horas y se harían traducciones oficiales de esos textos a otros idiomas. Además, sería posible escoger a Adolfo Kolping como patrono de iglesias y capillas, dejando de ser necesaria la autorización papal previa. También estaría permitido nombrar a Adolfo Kolping patrono de una diócesis o de un grupo profesional, de una región o de una institución en particular.

Los requisitos para una canonización son el reconocimiento del "ejercicio de las virtudes en alto grado". Al mismo tiempo, la "fama de santidad" de Adolfo Kolping debe comprobarse a través de un "milagro atribuido a su intercesión", documentado después de la beatificación. Aquí se pone de manifiesto que una canonización no sólo es un acto jurídico-canónico sino también un proceso espiritual. Y en este proceso espiritual, los amigos Kolping del mundo entero desean participar muy activamente. Cada vez queda más claro que, independientemente de todos los formalismos de un proceso de canonización, la decisión del Santo Padre debe conseguirse a través de la oración.


190º aniversario del nacimiento de Adolfo Kolping,
en el camino hacia la canonización:

"Sé que algún día sucederá un milagro"

No se debe tratar el asunto de modo tan superficial como en el título de esa vieja canción popular alemana citada entre comillas. Pero sigue siendo el fundamento de la anhelada canonización del beato Adolfo Kolping. Se convoca a todos los miembros de la Obra Kolping Internacional y a todos los hermanos y las hermanas a que estén atentos para descubrir una intercesión milagrosa, que compruebe de modo especial la fama de santidad del beato Adolfo Kolping.

Una cosa es segura: Los milagros no se pueden forzar, sino tan sólo conseguir mediante la oración. En muchas visitas a Federaciones y Familias Kolping alrededor del mundo siempre vuelve a ser admirable la pasión y el fervor con que se venera al beato Adolfo Kolping. Este es el suelo fértil para que crezcan y puedan suceder los milagros. A menudo, se plantea la pregunta de si la búsqueda de milagros no es obsoleta hoy en día. Un hombre de pensamiento moderno, ¿no tiene que reaccionar necesariamente con rechazo frente a esta valla que debe superar el proceso eclesiástico de canonización? Incluso la Iglesia misma siempre es muy cuidadosa cuando se trata de milagros, porque los acontecimientos que tienen explicación no pueden interpretarse en ninguna circunstancia como milagros. A través de la documentación de un milagro, se debe poner de manifiesto para todos - tal como lo expresa un conocido teólogo, experto en la materia - "que es Dios mismo quien corrobora la acción ejemplar de un siervo de Dios sobre la tierra después de su muerte a través de signos y milagros, explicando de ese modo su voluntad salvífica a los hombres". La conclusión de que no es el santo quien actúa en forma milagrosa sino que es Dios quien actúa en forma salvífica por intercesión de un santo, es la base de la concepción cristiana de la santidad.

El proceso que lleva a una canonización por parte del Santo Padre está sometido a formas que, a primera vista, podrían juzgarse como muy burocráticas y que aquí sólo pueden exponerse en forma resumida.

Dado que el proceso que llevó a la beatificación de Adolfo Kolping el 27 de octubre de 1991, ya comprobó la "fama de santidad" y la "vida virtuosa" de Adolfo Kolping, se puede iniciar el proceso de canonización si después de la beatificación se logra documentar, como mínimo, "un milagro atribuido a la intercesión de Adolfo Kolping". Entre estos milagros se cuentan los milagros de sanación, como la curación de un enfermo desahuciado, los milagros naturales, como una lluvia en época de sequía o un milagro de resurrección, como está documentado, por ejemplo, en el caso de San Francisco Javier. Sobre posibles milagros que hayan sucedido por la intercesión del beato Adolfo Kolping debe informarse lo más rápidamente posible al Praeses General, quien, junto con el "Postulador" (que cumple prácticamente el rol de abogado de la Iglesia en el proceso), se comunica con el obispo en cuyo territorio haya sucedido el milagro que se afirma. Ese obispo - en su calidad de responsable eclesial competente - mandará investigar los supuestos sucesos a través de especialistas, también externos (por ejemplo, médicos o científicos), siendo el objetivo de esta investigación, comprobar la imposibilidad de explicar el acontecimiento aplicando parámetros humanos.

Para llegar a una evaluación certera, a esta etapa le sigue un análisis que puede durar años, porque es necesario oír a una gran cantidad de testigos. En algunos casos, no se llega a comprobar nunca una intercesión milagrosa.

En el caso de que la etapa del análisis científico arroje resultados positivos, sigue la solicitud de inicio oficial del proceso de canonización ante la "Congregación para la Causa de los Santos" en Roma. Esta Congregación lleva adelante un proceso que puede conducir a una recomendación para la canonización de Adolfo Kolping ante el Colegio Cardenalicio. Este organismo vaticano, a su vez, decide si se puede presentar la petición ante el Papa, para que el Santo Padre decida sólo y en forma directa acerca de la canonización. De resultar positivo el juicio, se podrá incluir al beato Adolfo Kolping en el "canon", es decir, el "registro" de los santos de la Iglesia Católica. De ahí el nombre de "canonización". Comenzaremos la preparación espiritual para la canonización con una Santa Misa que tendrá lugar el 19 de septiembre de 2003 en la Iglesia de los Minoritas de Colonia y que será oficiada por el Cardenal Joachim Meisner.


190º aniversario del nacimiento de Adolfo Kolping,
en el camino hacia la canonización:

La canonización es mucho más que un mero acto formal:
¡Es un acontecimiento espiritual!

Muchas personas en todo el mundo anhelan profundamente la canonización de nuestro fundador. Sin embargo, reiteradamente también se oyen voces críticas respecto de la forma de trabajo, aparentemente formal, dentro de un proceso de canonización.

Muchos consideran superflua la pregunta de si Adolfo Kolping se cuenta verdaderamente entre los grandes santos que, después de un procedimiento canónico, deben incluirse en forma formal y solemne en la lista de los santos de nuestra Iglesia o si, en cambio, debe contarse entre aquellos que son venerados por los hombres también sin declaración oficial. A ellos les basta el hecho indiscutible de que Adolfo Kolping pertenece a aquellas personas que con su modo de vida expresaron su compromiso con el llamado de Dios, dando así un testimonio ejemplar de la vocación a la santidad de todos los bautizados. Hasta quienes son escépticos respecto de una canonización, no dudan de que Adolfo Kolping en el mismo instante de su muerte haya sido llamado por Dios a su Reino para poder vivir cerca de El.

El sentido de un proceso de canonización es solicitar la admisión de Adolfo Kolping en el canon de los santos, para que nuestros amigos Kolping de todo el mundo puedan venerarlo en una forma autorizada por la Iglesia.

En los próximos años no se tratará de "ir cazando milagros" ni de dar trabajo a comisiones de médicos, psicólogos y otros científicos, sino de ir preparando el suelo espiritual propicio para una intercesión milagrosa. Es esto a lo que estamos convocados.

No dudo de que allí donde los hermanos y las hermanas Kolping generen una atmósfera verdaderamente espiritual a través de la liturgia, de la oración personal o comunitaria o de la lectura de las Sagradas Escrituras, el camino para llegar a Dios sea especialmente corto y expedito, lo cual - ¿por qué no? - podría comprobarse también a través de vocaciones sacerdotales surgidas desde el seno de nuestras Familias Kolping gracias a la profundización permanente de nuestros esfuerzos espirituales.

Hay muchas maneras posibles de profundizar nuestra espiritualidad. Una de las más importantes es la peregrinación a la tumba del beato Adolfo Kolping. A través de nuestro intensivo programa de intercambio entre contrapartes, también nuestros amigos de otros países y continentes tienen cada vez más posibilidades de venir a Colonia. A menudo hemos podido celebrar misas y liturgias comunitarias muy conmovedoras. En muchos países y diócesis, una romería anual a un centro de peregrinación Kolping es parte del programa habitual. En nuestros encuentros Kolping, en nuestras reuniones y nuestras asambleas, nunca debería faltar un momento de oración y de reflexión de las Sagradas Escrituras y de los pensamientos del beato Adolfo Kolping.

¿No sería también una buena idea profundizar nuestro programa de intercambio entre contrapartes a través de un "intercambio en la oración", para así transformar una relación basada principalmente en lo material, en una profunda amistad basada en la oración?

Muchas Familias y Federaciones Kolping de todo el mundo ya se han sumado a esta invitación y acompañan el esfuerzo por la canonización de Adolfo Kolping con sus actividades espirituales. A través de la religiosidad personal y de una vida ejemplar, todos y cada uno de nosotros estamos convocados a abrirles a los demás los ojos para los milagros que Dios hace en el mundo por intercesión de los santos. No cabe duda de que el nombre de Adolfo Kolping ya se encuentra inscrito en el "Libro de la Vida". Su vida se distinguió por la disposición al sacrificio y por un compromiso y una entrega incansables. De un modo muy característico y personal, les mostró a los hombres el camino hacia Cristo y, por lo tanto, hacia una "vida en plenitud". En la actualidad, ya hay 500.000 miembros Kolping que en el mundo entero lo llaman su intercesor y actúan según sus ideas. Esto es algo que debemos agradecerle a Adolfo Kolping - con o sin canonización.

Tal como ya dije, el próximo día 19 de septiembre, la Iglesia de los Minoritas en Colonia se convertirá en el punto de partida - especialmente escogido y apropiado - para comenzar a recorrer el camino de la preparación espiritual para la canonización. Elegimos esta fecha porque ese día conmemoraremos el 100º aniversario de la inauguración de aquel monumento a Adolfo Kolping, que domina la plazoleta delante de este templo. Allí nos reuniremos para celebrar la Santa Misa que será presidida por el Protector de la Obra Kolping Internacional, el Cardenal Joachim Meisner quién también nos interpretará la palabra de Dios en su prédica.

A ustedes, amigas y amigos Kolping, les invito para ese día a unirse a esta celebración, o haciéndose presentes en Colonia, si alguien tiene esa posibilidad, u organizando celebraciones paralelas a distancia, allí donde ustedes viven y trabajan como miembros Kolping.

Con la ilusión de que lograremos recorrer en el camino hacia la canonización del beato Adolfo Kolping lo que todavía nos falta para llegar a la meta, les saludo muy cordialmente.

Suyo

Pbro. Axel Werner
Praeses General

Traducción: Obra Kolping Internacional, Oficina Santiago de Chile


flecha izq    Kolping-Links                                                                                                 Comienzo Página   flecha arr 




Avisos Legales    |    Contacto    |    Última Actualización    |    Mapa del Sitio